Jorge González Velázquez
n. 1966
Retrospectiva
Jorge González Velázquez o la fascinación del cuerpo femenino
Lily Kassner

"Te pareces al mundo en tu actitud de entrega."
-Pablo Neruda

Experto en los procedimientos técnicos y artesanales de su oficio escultórico, el también pintor mexicano Jorge González Velázquez, no sólo ha producido en su carrera artística una vasta cantidad de piezas de impecable factura, sino también ha compartido esta sabiduría adquirida en la cotidiana labor -y durante sus años de estudios profesionales en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado "La Esmeralda", del Instituto Nacional de Bellas Artes- con sus colegas contemporáneos. Los ha asesorado y ha trabajado con ellos en la fundición de múltiples creaciones tridimensionales de algunos autores tan relevantes como Juan Soriano, Gunther Gerzso y José Luis Cuevas.
Sin desmedro de su trabajo pictórico, podemos decir que los cuadros incluidos en esta muestra, la mayoría al óleo (aunque también los hay al temple y técnica mixta), no son sino interpretaciones bidimensionales en el lienzo, cuyos modelos constituyen figuras escultóricas, acompañadas de una pigmentación policroma y tonal de ellas mismas y su entorno.
González Velázquez ha trabajado con diversos materiales y técnicas escultóricas a lo largo de su trayectoria profesional, entre otras la talla directa en cantera, como lo atestigua Desnudo Blanco, obra de gran formato que se exhibe en la Plaza Schlossberg, en la ciudad de Graz, Austria. Las piezas ahora expuestas en la galería Aldama Fine Art son en su gran mayoría bronces de diversa pátina fundidos a la cera perdida, de formato pequeño y regular. También encontramos obras en cerámica de afinada elaboración y relevante presencia estética como Sol Quebrado, Sol citadino, Mujer recostada, Granizo, Nublado, Lluvia I y II, Lluvia de las gotas, Smog y Chac Mool, así como aluminio, resinas y la combinación feliz y lograda de estas últimas con el bronce y la cerámica.
En todo el conjunto se nota la inevitable fascinación que ejerce sobre el estro del autor la curvilínea conformación del cuerpo femenino, el cual se ve interpretado en tres dimensiones de manera acusadamente abstracta pero también, y en mayor medida, de manera evidente en creaciones como Desnudo, Venus, Tótem, Carmen, Desnudo Negro, Geometría femenina, La barca, La modelo, Maniquí, Mitad femenina, La dama, Mujer planta, La diosa y Mitad femenina. Los resultados son plausibles por la economía de formas y sencillez de trazo que evaden lo superfluo, ceñidas estrictamente a una concepción muy contemporánea del arte escultórico pues, sin duda, el acervo de González Velázquez pertenece al arte de nuestro tiempo.
Encontramos también formas femeninas en otras piezas de inspiración zoológica y vegetal, mítica y cinética, como Curva, Sirena II, Movimiento I, Ángel, Semilla, Eclipse y Viento, entre otras, pero sobre todo, hallamos una imaginación prolija sustentada en el dominio magistral de recursos teóricos y prácticos y en el cumplimiento de una vocación eminentemente tridimensional, cuya expresión plástica conlleva una mesura bien proporcionada que acierta en el formato adecuado.

Estamos ante la promesa de una obra de vastas proporciones que indudablemente acrecentará el acervo de escultura urbana en nuestro país y el mundo. La selección que hoy presenta Aldama Fine Art lo confirma: varias de las obras expuestas, a pesar de su tamaño menor tienen, de manera inherente, una atinada concepción monumental.

Invierno de 2009.

               José Ignacio Aldama

               Lily Kassner


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